miércoles, 30 de julio de 2014

Prensa Mppcti/Dorothy Farías/Mausa Briseño.- 




A propósito de la partida física del investigador, científico y creador de la vacuna contra la Lepra, y sus investigaciones sobre la Leishmaniosis, Cáncer y Oncocercosis Jacinto Convit, el pasado 14 de mayo, el médico Biólogo y Parasitólogo, Carlos Botto, comentó desde el SACAICET, algunas vivencias que tuvo con el maestro de la medicina venezolana, quien falleció este 12 de mayo.

Carlos Botto de nacionalidad uruguaya, llego a Venezuela en los años 1979, trabajó como médico rural en el oriente del país, en un centro de salud en el Pilar cerca de Carúpano, en el estado Sucre y actualmente está dedicado al área de la Oncocercosis en el estado Amazonas.

Su relación con el doctor Jacinto Convit, inicio un sábado a las 8 de la noche mientras atendía un parto, cuando la enfermera que lo acompañaba le notifica que lo llamaban desde la capital, el asombro fue tanto que cuando contestó resulta que era el doctor Jacinto Convit en persona que le hablaba para proponerle trabajo en su laboratorio, llamada que lo llevo a trabajar con el héroe de la salud pública, en el Instituto Nacional de Dermatología, específicamente en el departamento de parasitología, posteriormente este instituto se convirtió en el Instituto de Biomedicina.

En esta entrevista amena el doctor Botto nos comentó que: “Convit tenía un carisma muy especial, yo recuerdo que solía trabajar hasta tarde en el laboratorio de lepra él veía las laminas de los pacientes después de su jornada de trabajo con el microscopio y evaluando los resultados, ese era un rasgo que lo caracterizaba mucho su dedicación constante a la medicina se quedaba hasta última hora en el laboratorio revisando lo que habían hecho sus colaboradores durante la jornada del día”.

¿Cómo era en su trabajo?
El doctor Convit trabajó hasta muy avanzada su edad, recuerdo cuando llegaba en su carrito un volvaguen, no era ostentoso a pesar de que manejaba grandes recursos por los diversos proyecto que ejecutaba en el Instituto de Biomedicina siempre orientados a la salud de los más pobres, se preocupaba por la investigación en la salud pública y que se contará con la mejor tecnología para trabajar así fuera en la última comunidad Yanomami de Amazonas tuvieran un personal entrenado y con la mejor tecnología para llevar a cabo los múltiples programas de salud que se llevan a cabo en esa zona venezolana.
¿Cómo era Convit como jefe de equipo en el campo profesional?
Era un hombre muy estricto desde el punto de vista de su investigación científica, era un gran coordinador de equipo multidisciplinario, el tuvo la capacidad de atraer mentes brillantes, grandes talentos y pudo abordar muchas viejas enfermedades con nuevos ojos y nunca descuido el aspecto social de las enfermedades, no era un investigador de gabinete era un investigador que iba al campo yo recuerdo que después de trabajar en el instituto de Biomedicina le contribuía a la fundación de este centro y en una comunidad muy alejada al sur del estado Apure para mayor sorpresa me lo conseguí allí trabajando con su equipo y él ya estaba bastante mayor.

¿Qué le motivo a buscar la cura contra la Lepra?
Empezó a estudiar y a investigar la vacuna contra la Lepra a raíz de que se encontrara en 1936 con los leprosos como en los tiempos medievales encerrados y algunos hasta encadenados en el leprocomnio, esta enfermedad separaba a las personas de sus familiares, en vista de esto Jacinto Convit combino dos medicamentos que pudieron contribuir al tratamiento de la lepra y finalmente estos pacientes pudieron reencontrarse con el mundo y sus familiares, Convit no solo los trato desde el punto vista médico sino desde lo social, lo humano que era algo que lo caracterizaba mucho su preocupación constante por los más necesitados.

¿Cuál fue la relación de Convit con la región amazonense?
En 1959, el doctor Jacinto crea el programa Nacional de eliminación de Oncocercosis, programa que se les aplico a pacientes del norte de Venezuela y también en el municipio Alto Orinoco donde identificaron alrededor de 4000 mil aldeas afectadas por esta enfermedad.
Para el año 2010 se anuncio al mundo la interrupción de la transmisión de esta enfermedad en el foco nor-oriental, en ese mismo año en una zona aislada del municipio Alto Orinoco en el pie de monte de la Sierra de Parima también se dio a conocer la interrupción de la transmisión de la Oncocercosis después de 15 años de investigación y tratamiento.

¿Qué opinaba Convit de los reconocimientos?
El doctor tuvo innumerables reconocimientos tanto en Venezuela como en el extranjero quizás uno de los más importantes se lo hizo la Organización Mundial para la Salud que lo declaro héroe de la salud pública justamente porque después de casi 50 años de su trabajo y esfuerzos la Lepra dejo de ser un problema de salud, inclusive fue seleccionado en el año 1988 para el Premio Nobel de Medicina el cuál no obtuvo, pero el manifestaba que el premio no le quitaba el sueño sino la lepra, el cáncer y que con los premios no se curaban las personas que le importaba más poder ayudar a sus pacientes.

Finalmente, Carlos Botto califica a Jacinto Convit como un investigador de campo, un hombre bondadoso y con un profundo conocimiento de las enfermedades, le gustaba escuchar a las personas y sus prioridades era ayudar a solventar los problemas de salud pública.




sábado, 26 de julio de 2014

Enfermera zuliana curó enfermos con Jacinto

Por Crisbelis Salas / Santa Rita / noticias@laverdad.com







En Palmarejo aún no le había llegado la noticia. Eran las 2.00 de la tarde y Ana Cecilia de Mocada, una mujer que trabajó como enfermera y camarera en el leprocomio en la isla de Providencia, cuando conoció de la muerte del doctor Jacinto Convit. Juntó sus manos, las llevó a la cara e hizo movimientos de negación. Las abrió y sus ojos estaban cristalizados. Miró al cielo y exclamó: "Que Jehová lo reciba en el reino del cielo".

Ella laboró por 35 años, hasta que en 1984 desalojaron la isla luego de que Convit inventara una vacuna contra la lepra. En su estadía tuvo la oportunidad de conocerlo. “Fue una sola vez. Recuerdo que ese día era un completo alboroto. Los pacientes y los doctores estaban emocionados porque conoceríamos a una eminencia como ser humano y como médico. No recuerdo el día, pero sí todo lo que sentí cuando lo vi, era una profunda emoción, casi inexplicable”.

Hizo una pausa, volvió a lamentarse y siguió refrescando su memoria, hoy Ana Cecilia tiene 85 años. “Yo salí corriendo de donde estaba cuando él llegó. No se podía ver porque todos querían tocarlo, verlo, él se dejaba. Era blanco, casi catire. De ojos bellos, buenmozo. Tenía un gran corazón. Era humanitario. Porque él reconoció que los enfermos caminaban sobre el dolor, sobre el abandono”.

Volvió a hacer otra pausa y pidió permiso. Regresó con recortes de periódicos. “Yo guardo todas las entrevistas que sacan del doctor. Las guardo celosamente. De repente, cuando muera, mis hijas las boten, pero a mí me gusta tenerlos porque el doctor no descansó, trabajaba hasta altas horas, analizando y buscando. Ojalá que le haya dado tiempo de conseguir la cura contra el cáncer. Él era una eminencia. Ojalá que alguien herede su legado y mística”.

La mujer de tez morena, fuerte carácter, pero de inmensa generosidad, dice que aún visita a sus pacientes en el Hospital Cecilia Pimentel, en Palito Blanco. “Siempre los visito. Quedan 14; 11 hombres y tres mujeres. Les llevo algo para comer y compartir. Es duro verlos sufrir por el abandono de su propia familia. Nunca usé guantes. Me sentaba en sus camas y aquí estoy, no me contagié. Me contagié de su tristeza. Ellos son mi segunda familia con prioridad, porque a ellos no los mata la enfermedad, sino la soledad”.

Lucha incansable
A partir de 1937 es imposible separar la vida de Jacinto Convit de la lucha contra la lepra en Venezuela. Hasta 1942 esa lucha consistió solamente en el aislamiento y tratamiento de los enfermos en leprocomios que dependían de la Dirección de Asistencia Social del Ministerio de Sanidad y Asistencia Social (MSAS). En 1945, Convit es enviado por el Ministerio de Sanidad a Brasil y a su regreso es nombrado médico director de las leproserías nacionales, cargo que desempeñó hasta 1946. Asimismo, de enero a julio de 1946, Convit es designado médico director de los Servicios Antileprosos Nacionales y desde julio de 1946 médico jefe de la División de Lepra, correspondiéndole por tanto organizar toda la red nacional de lucha contra la lepra.

La historia
El primer hospital antileproso de Venezuela se construyó en la isla de Providencia en el lago de Maracaibo, a 14 kilómetros de la capital zuliana y a escasos dos minutos, en lancha, del municipio Santa Rita. También se observa desde la orilla de Los Puertos de Altagracia. Su extensión es de tres kilómetros de largo por dos de ancho y su forma es la de un triángulo irregular.

Los textos de historia revelan que Simón Bolívar ideó un lugar donde fueran atendidos los pacientes con lepra. El inédito pensamiento del Libertador fue concebido para salvarlos de la indigencia y el rechazo continuo que sufrían por la sociedad. En 1828 promulgó el decreto donde se ordenaba el levantamiento del leprocomio en el lugar conocido, para ese entonces, como la isla de Los Burros, después como de Lázaro, también llamada isla de Los Mártires y finalmente isla de Providencia; un inhóspito lugar que abrigó a más de mil pacientes con lepra.

martes, 15 de julio de 2014

Cancer Email Hoax - Johns Hopkins Hospital - Spanish Version

Cancer Email Hoax - Spanish Version
E-mail de actualización acerca del cáncer
¡Es un engaño!

Actualizado en abril de 2009

COMUNICADO: ENGAÑO POR CORREO ELECTRÓNICO CON RESPECTO AL CÁNCER

La información falsamente atribuida a Johns Hopkins llamada “ACTUALIZACIÓN ACERCA DEL CÁNCER” describe propiedades de las células del cáncer y sugiere maneras de prevenirlo. Johns Hopkins no publicó esta información que viene frecuentemente como un archivo adjunto de un e-mail y tampoco respalda su contenido.  El e-mail también tiene el nombre de nuestra institución mal escrito como “John”  Hopkins,  pero la manera correcta de escribirlo es “Johns” Hopkins.  Para más información acerca del cáncer, por favor lea la información en nuestro sitio web o visite la página del Instituto nacional del cáncer (National Cancer Institute) www.cancer.gov . Por favor ayúdenos a combatir la propagación de este engaño divulgando este  comunicado.

Otro “e-mail fraude”  que ha circulado desde el 2004 con respecto a los envases plásticos, contenedores y botellas, diciendo que el calor libera dioxinas que causan cáncer tampoco fue publicado por Johns Hopkins. Para más información de la escuela de salud pública Johns Hopkins Bloomberg School of Public Health.

A aquellos que combaten los mitos: Por favor ayúdenos a  frenar la propagación de este engaño enviando el enlace con esta página a las personas que les envíen el e-mail fraudulento.

La verdad del e-mail acerca de la “actualización sobre el cáncer”

Se ha convertido en un problema de tal magnitud, que el Instituto nacional para el cáncer de los Estados Unidos, la Sociedad americana del cáncer (American Cancer Society) y centros privados como el centro Kimmel de Johns Hopkins han publicado advertencias en los diferentes sitios Web.  E-mails ofreciendo remedios fáciles para evitar o curar el cáncer son la tendencia más reciente en los sitios web. Para ganar credibilidad, los autores anónimos atribuyen su trabajo de manera falsa a instituciones de investigación muy respetadas como Johns Hopkins.  Este es el caso de la supuesta “Actualización acerca del cáncer de John Hopkins”.

La idea de este e-mail masivo es que las terapias en contra del cáncer tales como la cirugía, la quimioterapia y  radioterapia no tienen efecto en contra de la enfermedad y que en su lugar, las personas deben escoger una variedad de estrategias de dieta.

Las terapias tradicionales como la cirugía, la quimioterapia y la radioterapia funcionan. La evidencia está en los millones de sobrevivientes del cáncer en los Estados Unidos que hoy están vivos gracias a estas terapias.  Reconocemos que estos tratamientos no funcionan en cada paciente, o algunas veces funcionan por un tiempo y luego dejan de funcionar, y hay algunos cánceres que son más difíciles de curar que otros.  Estos problemas son el foco de la investigación acerca del cáncer que se continúa llevando a cabo.

Revisaremos cada afirmación de este e-mail engañoso y ofreceremos respuestas reales de los expertos del Centro de

Cáncer Kimmel de Johns Hopkins.

Opinión # 1 y 2 del engañoso e-mail: Todo el mundo tiene células de cáncer
El cáncer es una enfermedad genética que es causada por una variedad de mutaciones y alteraciones bien sea heredadas por nuestros padres o más comúnmente, adquiridas a través del tiempo debido a exposición al ambiente y a comportamientos como el fumar o como una dieta deficiente.  Estas alteraciones apagan reguladores importantes del crecimiento de las células, permitiendo que éstas continúen dividiéndose indiscriminadamente, explica Luis Diaz, un científico clínico en el Centro de genética del cáncer Ludwin.  Este tipo de células son llamadas malignas o células del cáncer. Entre los trillones de células en el cuerpo humano, todo el mundo, inevitablemente tiene algunas células anormales o atípicas que poseen algunas características de las células del cáncer, muchas se resuelven ellas mismas sin resultar en cáncer, dice   Diaz.

No hay un solo examen o un examen estándar para el cáncer.  Hay exámenes para ciertos tipos de cáncer,  como la colonoscopía para examinar el cáncer de colon, la mamografía para el cáncer de seno, el PSA para cáncer de próstata y la citología para el cáncer cervical, y estos exámenes pueden detectar cánceres en un estado muy temprano y curable.  Para muchos cánceres no hay en la actualidad exámenes de detección temprana, y son diagnosticados cuando empiezan a causar síntomas.

Díaz y otros investigadores del Centro de Cancer Kimmel están trabajando en nuevos exámenes que detectan ADN anormal que las células cancerígenas dejan en la sangre y en los fluidos corporales y que tienen la habilidad de encontrar cánceres antes de que causen algún síntoma.  Acercamientos como estos pueden llevar a una amplia gama de exámenes para detectar el cáncer.

Este tipo de exámenes también están siendo usados para detectar recurrencia del cáncer y células malignas que quedan después de una cirugía, y que pueden encontrar cánceres imperceptibles bajo el microscopio o bajo rayos X.

Otros investigadores están estudiando las células madre del cáncer. Estas son células furtivas que componen solamente una pequeña fracción de un tumor.  Mientras son pequeñas en número, los investigadores creen que estas pueden ser las células que impulsan ciertos cánceres y que llevan a la recurrencia del cáncer.  Las terapias que tienen como objetivo estas células están siendo examinadas en ensayos clínicos.

Un grupo de investigadores de nuestro  centro para el cáncer ha desarrollado un método en donde es posible detectar las células del cáncer de seno a partir del ADN contenido en una sola gota de sangre.

Pero, mientras las evasivas células del cáncer siguen siendo un reto y el foco de una investigación continua, no significa esto, como dice el e-mail, que todos los pacientes, incluso aquellos que tuvieron tratamiento contra el cáncer y que fue exitoso, tienen un cáncer en espera – que no se ha detectado pero que sigue allí.  La gente es tratada y completamente curada de cáncer todos los días. 

Opinión # 3 del engañoso e-mail: Un sistema inmunológico fuerte destruye el cáncer
Cuando se trata del cáncer y del sistema inmunológico, no es cuestión de un sistema inmunológico fuerte o débil como afirma el reporte ficticio sino más bien un asunto de reconocimiento. “El sistema inmunológico simplemente no reconoce el cáncer.  En su complejidad, las células de cáncer han aprendido a mimetizarse con el sistema inmunológico como si fueran células normales y saludables.  Las células infectadas con  virus o con bacterias envían señales de peligro poniendo al sistema inmunológico en acción.  Pero las células de cáncer no operan así, Explica Elizabeth Jaffee, codirectora de inmunología del cáncer y una  líder experta en cáncer y en el sistema inmunológico”.  Al descifrar los métodos que las células del cáncer utilizan para hacerse invisibles al sistema inmunológico, Jaffee y su equipo han desarrollado vacunas contra el cáncer que han disparado satisfactoriamente reacciones inmunes en contra del cáncer de próstata, del páncreas, la leucemia y el mieloma múltiple.

Opiniones # 4 y 5 del engañoso e-mail: El cáncer es causado por deficiencias nutricionales y los suplementos lo pueden corregir.
Los hábitos alimenticios y elecciones de estilo de vida como fumar, contribuyen al desarrollo de muchos cánceres humanos, dice el director del Centro de Cáncer Kimmel, William Nelson.  Nuestros expertos recomiendan una dieta balanceada (vea la respuesta # 11) como una manera de reducir el riesgo de contraer cáncer.  En términos de suplementos, Nelson dice que aunque estos ayudan a mediar las deficiencias vitamínicas, tomar dosis mayores a lo que el cuerpo necesita no ofrece ningún beneficio adicional.

Opiniones #6, 7, 8, 9, y 10 del engañoso e-mail: La quimioterapia y la radioterapia dañan las células normales. La cirugía causa que el cáncer se propague.
La quimioterapia y la radioterapia matan células de cáncer con una selectividad sorprendente dice Nelson.  Hay algunos efectos secundarios temporales y reversibles que son comunes a las terapias de cáncer, y que incluyen la pérdida del cabello y un bajo nivel de conteos sanguíneos.  Limitar y manejar estos efectos secundarios es una parte integral del tratamiento.

La cirugía es la primera opción de tratamiento para muchos tipos de cáncer.  No causa que el cáncer se propague.  Los cánceres se propagan a otros tejidos y órganos cuando progresa el tumor y las células de cáncer se salen del tumor original y viajan a través del torrente sanguíneo a otras partes del cuerpo.

Opiniones #11, 12, 13, y 14 del engañoso e-mail: El cáncer se alimenta de ciertos alimentos.
La premisa es que las células de cáncer se alimentan de ciertos alimentos y que si la persona se abstiene de consumir estos alimentos, el cáncer morirá.  De acuerdo con nuestros expertos, una dieta pobre y la obesidad asociada con una dieta así son factores de riesgo para el desarrollo del cáncer.  Sin embargo, no hay evidencia de que ciertos alimentos alteren en un nivel celular el ambiente de cánceres existentes, y que causen la muerte o el crecimiento.

Aunque sí existen tumores que producen mucosa, la mucosa creada por el tumor no es una consecuencia de beber leche.  Y consumir menos carne, aunque es una buena opción para prevenir el cáncer, no libera enzimas para atacar las células del cáncer, explica la experta en prevención y control del cáncer Elizabeth Platz.

La moderación es la clave, dice Platz.  Como parte de una dieta balanceada, el azúcar, la sal, la leche, el café, el té, la carne y el chocolate –los alimentos que la “Actualización” pone en cuestión- , son opciones seguras.  La verdadera preocupación con muchas de estas, en particular con el azúcar, es que añade calorías a la dieta y puede conllevar a la obesidad, y la obesidad es       un factor de riesgo importante para el cáncer.  Una dieta nutritiva y balanceada, un peso saludable, actividad física y evitar las bebidas alcohólicas pueden ayudar a prevenir hasta 1/3 de todos los cánceres.  Platz recomienda comer por lo menos 5 porciones de frutas y vegetales al día y evitar las carnes rojas y procesadas como las salchichas.

Varios expertos de Johns Hopkins participaron en el Fondo mundial de investigación de cáncer - El reporte del Instituto americano para la investigación de cáncer (American Institute for Cancer Research)–   Alimentos, nutrición, actividad física, y la prevención del cáncer: Una perspectiva global, publicado en noviembre de 2007, el cual es considerado, por los expertos que previenen el cáncer como una fuente de información con autoridad acerca de la dieta, la actividad física y el cáncer.  Sus recomendaciones para la prevención del cáncer y para la buena salud en general son:

1. Sea tan magro como le sea posible sin estar bajo de peso
2. Sea activo físicamente por lo menos por 30 minutos al día
3. Evite bebidas azucaradas. Limite el consumo de alimentos con alto contenido energético (particularmente alimentos procesados, alimentos con alto contenido de azúcar, o bajos en fibra, o con mucha grasa)
4. Coma una variedad de frutas y vegetales, granos enteros y leguminosas como los fríjoles
5. Limite el consumo de carnes rojas (como la carne, el cerdo y el cordero) y evite las carnes procesadas.
6. Si consume bebidas alcohólicas limítese a 2 por día en el caso de los hombres y 1 por día en el caso de la mujer
7. Limite el consumo de alimentos salados y alimentos procesados con sal (sodio)
8. No utilice suplementos para protegerse del cáncer

Nuestros expertos recomiendan que las personas satisfagan sus necesidades nutricionales a través de los alimentos que escogen.  Aunque los suplementos vitamínicos pueden ayudar a la gente con deficiencias nutricionales, la evidencia sugiere que dados en mayor cantidad de lo que el cuerpo puede utilizar no añade ningún beneficio de salud.

Opiniones #15 del engañoso e-mail: El cáncer es una enfermedad de la mente, el cuerpo y el espíritu
El cáncer es una enfermedad causada por alteraciones genéticas.  Muchas veces, estas alteraciones ocurren a través de nuestros propios comportamientos – fumar cigarrillos, una dieta desbalanceada y pobre, exposición a virus y quemaduras solares, dice el experto en control y prevención del cáncer,  John Groopman.

Cómo influye el estrés, la fe, y otros factores es vastamente desconocido. Nos gustaría que la gente fuera feliz, cariñosa y sin estrés, simplemente porque es una manera chévere de vivir y puede contribuir a nuestro bienestar en general dice Platz. No hay evidencia, sin embargo, de que una persona pueda causar o prevenir el cáncer con base en su estado mental.

En todo caso, entendemos que un diagnóstico de cáncer puede hacer que las familias y los pacientes se sientan estresados y ansiosos, y estos no son sentimientos placenteros.  De tal manera que ofrecemos una extensa variedad de servicios que incluyen un centro de consejería para el cáncer, programas de cuidado paliativo, servicios de capellanes y una capilla de meditación, un centro de recuperación de imagen, y el programa de arte y música, El arte de sanar.


Opinión #16 del engañoso e-mail: El oxígeno mata las células de cáncer.
Platz recomienda ejercitarse regularmente como parte de un estilo de vida saludable, pero dice que no hay evidencia de que respirar profundamente o recibir terapia de oxígeno prevenga el cáncer.

En su sitio web, la Asociación americana del cáncer incluye la siguiente afirmación acerca de  la terapia con oxígeno “La evidencia científica disponible no apoya  las afirmaciones de que el poner químicos que liberan oxígeno en el cuerpo de una persona sea efectivo en el tratamiento contra el cáncer.  Incluso puede ser peligroso.  Hay algunos reportes de pacientes que han muerto por estos métodos”. 

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Office of Public Affairs
410-955-1287





http://www.hopkinsmedicine.org/kimmel_cancer_center/news_events/spanish_email_hoax.html

lunes, 7 de julio de 2014

¿Y el homenaje para Jacinto Convit?

Por: Roberto Arenas / 19/05/2014



Durante tres días se mantuvo el duelo nacional por la muerte, en circunstancias trágicas y nada esclarecidas, de Eliécer Otaiza, uno de los más destacados brazos actuantes de la Revolución Bolivariana. No puedo negar que hizo aportes de valor basándose en su experiencia como deportista, en favor de seres que no por tener discapacidades en el conocimiento, son menos humanos que los demás. Lo acepto como un hecho, que Otaiza tuvo méritos, como no, aunque tuviera fallas como ser humano, como todos, o a pesar de aquel accidente en motocicleta que le costó la vida a una amiga abogada, o de lo que se dijera de él, cierto o falso. Ya este punto no merece discusión alguna.

 Y sin embargo, al igual que pasó con ese Gran Científico positivista y a la vez humanista como fuera el Dr. Humberto Fernández Morán, al Dr. Jacinto Convit García el Gobierno Bolivariano le ha negado su justo homenaje, y su marcha a la Dimensión Desconocida pasó en medio de un estruendoso y vergonzante silencio, pese al gran bien que le hizo a Venezuela y al Mundo, viendo y ejerciendo la Medicina como un Apostolado, lo cual tiene sin cuidado a quienes dicen que "con el Juramento Hipocrático no se puede comer". Semejante frase no tuvo cabida en el léxico de este Héroe de la Salud Mundial, a quien nunca le pasó por la cabeza considerar la adopción de otra nacionalidad, a diferencia del Dr. Baruch Benacerraf quien prefirió otro camino para alcanzar el hoy cuestionado Premio Nobel. 

Tampoco cabía en su diccionario personal la horrenda palabra "jubilación" que equivale casi a morir en vida como le pasa a ciertos empleados de la administración pública, incapaces de ver más allá de su labor. Por eso, llegó a la insólita edad de 100 años, convirtiéndose de paso, en el científico más longevo que haya existido jamás. Pero eso, a la hora de las cuentas finales tampoco importa mucho porque sus aportes a la ciencia y a la humanidad pesan aún más, al salvar a la Humanidad de la terrible lepra y de casi hacerlo con el elusivo cáncer, que se le sigue escondiendo a los científicos de hoy. 

No era precisamente Convit amigo de adulancias innecesarias al Eterno Presidente Hugo Chávez, ni de repetir lemas políticos chocantes, hábito condenado por el General Alberto Müller Rojas. No se identificó abiertamente como partidario de una idea política, pero ¿acaso eso sirve para descalificarlo?. 

No voy a negar que, alguna vez la Asamblea Nacional, le hizo merecido homenaje en vida, que es el que vale. Pero, y el Presidente Maduro, ¿por qué tenía que callar?. Unos cuantos pedimos en Twitter, una declaración de Duelo Nacional por la partida física de este Grande y Sencillo Héroe, quien no necesitó sino de las armas de la ciencia positivista y del humanismo para combatir otros enemigos que no fuesen las enfermedades temibles. 

Pero nuestra petición fue ignorada, sin explicación alguna. ¿Será que también en nuestra Revolución valen más los deportistas, los políticos y los militares que los científicos y por eso sus logros no se exhiben con orgullo en nuestros Institutos Educativos?. ¿Y si es así, como carajos vamos a pensar en un cambio para nuestra sociedad, hambrienta de personajes que lo dan el todo por el todo, y siempre por el prójimo?. Honor a quien honor merece, Presidente Maduro, no lo olvide.

viernes, 16 de mayo de 2014

Por más de 100 años la Isla de Providencia albergó a miles de leprosos del país: Hoy quedan 14 pacientes sanados por Convit

Tres kilómetros de largo y dos de ancho albergaron por más de un siglo a miles de enfermos con la enfermedad de Hansen, conocida como lepra, discriminados, marginados y excluidos por la sociedad. Se trata de la Isla de Providencia, uno de los dos leprocomios que existieron en el país, ubicado en el Lago de Maracaibo, a dos kilómetros en lancha de Maracaibo, estado Zulia.

FOTO COLLAGE 400x277 Por más de 100 años la Isla de Providencia albergó a miles de leprosos del país: Hoy quedan 14 pacientes sanados por Convit



Historiadores afirman que el primer enfermo de lepra que se conoció en la entidad se llamó Domingo de la Vega, quien arribó a la ciudad tras una ola de inmigración en 1801, iniciando así la propagación de la bacteria.

Según información recopilada sobre los archivos oficiales de Providencia, para el año 1820 fue recluida toda una familia afectada por la enfermedad y llevada fuera de la ciudad para evitar el contagio de otras personas.

El 5 de septiembre de 1828, el Libertador Simón Bolívar oficializó mediante un Decreto la constitución de un hospital para leprosos, o lazareto, en el lugar inicialmente llamado Isla de Burro, después Isla de Mártires y finalmente Isla de Providencia.

En 1839 el Hospital de Lázaros contaba con nueve enfermos, y por Decreto del Gobernador de Providencia se inició la ampliación del mismo para permitir la reclusión de nuevos pacientes. Para el año 1843 el sitio contaba con salones para hombres y mujeres, comedor despensa, ropería y habitaciones con cocina.

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10 años más tarde el número de leprosos había aumentado de nueve a 36, sin embargo, en el año 1880 la falta de medicinas, comida, recursos para el aseo y ropa, generó un desmejoramiento de la disciplina de los pacientes, quienes desesperados intentaban escapar de Providencia, incluso nadando.

 Por más de 100 años la Isla de Providencia albergó a miles de leprosos del país: Hoy quedan 14 pacientes sanados por Convit

Reinaldo Ocando, administrador del Hospital Cecilia Pimentel. Foto: Deivis Oviedo
Reinaldo Ocando llegó junto a otras 15 personas al lazareto en 1984, un año antes de su evacuación total. “Cuando llegué la isla tenía cementerio, biblioteca, iglesia, lugares para la diversión de los pacientes, casas, había de todo en cuanto a infraestructura, pero faltaban servicios”, relató Ocando, quien detalló que la electricidad era deficiente, las plantas generadoras de luz no servían y el agua potable estaba escasa.

Los enfermos realizaban laborterapias, que consistían en el tratamiento de su condición mediante el trabajo. Ocando explicó que a los pacientes se les entregaba la comida cruda y ellos se encargaban de cocinarla en sus hogares. “Cada quien tenía su casa, iban al depósito a buscar los alimentos que ellos mismos preparaban. De esa manera ellos se sentían útiles y se mantenían ocupados”, señaló.

Pisando tierra firme
El 22 de agosto de 1985, tras el logro del científico venezolano Jacinto Convit en su incansable cruzada contra la lepra, fueron trasladados a tierra firme todos los habitantes de Providencia. Esto como parte de su lucha ante el rechazo constante de la sociedad a quienes llevaban en su organismo la bacteria que dos años después fue derrotada por el hallazgo más brillante en los 100 años de vida de Convit:  la vacuna que permitiría la cura y prevención de la enfermedad.

La leprosería de Cabo Blanco, en Maiquetía, estado Vargas, también fue cerrada y a su vez fueron abiertos centros de servicios antileprosos, lo que convirtió a Venezuela en el primer país del mundo en lograr la hazaña.

“Nos trasladaron a todos, al personal administrativo, médico, de servicio y a los pacientes a Palito Blanco, en total éramos como 180 personas”, explicó Ocando y a su vez describió al Hospital Dermatovenerológico Cecilia Pimentel, en el sector Palito Blanco, municipio Jesús Enrique Lossada, como un “hotel cinco estrellas”.

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Por más de 100 años la Isla de Providencia albergó a miles de leprosos del país: Hoy quedan 14 pacientes sanados por Convit

Johanna Luzardo, directora del Hospital Cecilia Pimentel.
El nuevo centro de salud tenía una capacidad para 200 camas, todas las comodidades y servicios, y aunque algunos al principio rechazaron el cambio, luego aprendieron a valorar las comodidades.

Al Cecilia Pimentel llegaron 87 pacientes, siendo estos los únicos, pues no se han registrado nuevos ingresos. En la actualidad solo quedan 14: 11 hombres y tres mujeres.

El paciente con mayor edad tiene 85 años, mientras que el más joven ya cumplió 54, explicó la directora del centro asistencial, Johanna Luzardo.

Luzardo aseguró que ninguna de las personas que fueron trasladadas desde la Isla de Providencia es infecciosa. “Están dados de alta, solo que están aquí porque  no tienen a ningún familiar con quien irse. Ellos viven cómodos aquí, esta es su casa y esa fue la promesa que se les hizo al traerlos”, reafirmó.


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“Hubo pacientes que no quisieron venirse y fueron reclamados por sus familiares, otros fueron olvidados, pero aquí los adoptamos y convivimos como una familia”, agregó el administrador del hospital, quien además señaló que 12 de ellos recibieron empleo.

Tal es el caso de Pedro Laya, de 79 años, quien fue jubilado luego de trabajar durante dos décadas en la Gobernación de la entidad. Oriundo de San Fernando de Apure, estado Apure, Laya adquirió la bacteria de la lepra cuando tenía 14 años.

A partir de ese momento fue rechazado incluso por sus familiares, lo que lo llevó a pasar dos años escondido entre los matorrales para evitar ser llevado a un leprocomio.

Por más de 100 años la Isla de Providencia albergó a miles de leprosos del país: Hoy quedan 14 pacientes sanados por Convit

Pedro Laya, paciente del hospital Cecilia Pimentel.
“En ese tiempo se decía que a los leprosos había que montarlos en una balsa para que el mar se los tragara. Yo tenía mucho miedo, pero llegó un momento en el que no aguantaba y le dije a mi hermano que me llevara a Sanidad”, contó Pedro, haciendo gestos con sus manos deformes que demuestran las secuelas de la enfermedad.

De Sanidad lo remitieron al Hospital Vargas, en Caracas, donde conoció a Jacinto Convit. “Eso fue en 1983, Convit me puso un lote de vacunas en la espalda y en todos lados, me dio una caja de comida y los pasajes de avión para irme a Maracaibo”, relató Laya.
El hombre, de 27 años en ese entonces, viajó hasta Maracaibo en autobús, tras rechazar la generosidad del científico a causa del miedo. De allí fue llevado a Providencia y posteriormente al Hospital Cecilia Pimentel.
“Llegué ‘acongoja’o’ a la isla, no conocía nada ni a nadie. Al llegar, a uno lo metían en un pabelloncito para locos y a mí me rechazaron porque decían que iba sano, no parecía que tenía lepra”, narró Pedro, quien hoy vive con su esposa, Francisca González, una mujer sana de quien se enamoró mientras trabajaba para ganar un bolívar diario.

“Yo me casé de verdad”
Enfermeras, milicianos, personal administrativo, pero sobre todo quienes hoy curados compartieron la etapa más difícil de sus vidas, lloran, velan y entierran a cada miembro que muere en la  familia que se ha conformado desde hace 28 años en el Cecilia Pimentel.

 Por más de 100 años la Isla de Providencia albergó a miles de leprosos del país: Hoy quedan 14 pacientes sanados por Convit

Juanita Pérez, paciente del Hospital Cecilia Pimentel.
Hace un mes ocurrió el deceso de Jairo Portillo, esposo de Juanita Yépez, una mujer de estatura pequeña pero con un carácter enérgico, quien llegó al hospital Cecilia Pimentel trasladada del Centro Dermatológico Sanitario Dr. Martín Vegas, en Catia La Mar, estado Vargas.

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“Me diagnosticaron con lepra cuando salí del colegio, yo estudiaba en la Casa Hogar de Niñas Ciegas en El Junquito y fui paciente del doctor Convit hasta que salí negativa en los exámenes”, relató emocionada Juanita, como es conocida por todos en el hospital.

A los 39 años y en el Martín Vegas conoció a quien fue su esposo por 28 años: “Yo me casé de verdad, no fue de mentirita como dicen por ahí, y a los dos nos trajeron al Zulia para que viviéramos juntos aquí también. A él yo le hacía de todo, limpiaba, hacía la comida, era una esposa ejemplar”, enfatizó la mujer de cabello largo trenzado.

“A veces muero y vuelvo a vivir”
Paulo Hernández nació en Cumaná, estado Sucre. No sabe qué edad tiene, aunque calcula que hace poco cumplió “setenta y pico”, a los 28 fue diagnosticado con la enfermedad de Hansen y lleva 28 años viviendo en el hospital.
Sentado sobre una silla de ruedas que utiliza para movilizarse de un lado a otro desde que fueron amputadas sus piernas, Paulo recuerda que fue trasladado en ambulancia a Palito Blanco.
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 Por más de 100 años la Isla de Providencia albergó a miles de leprosos del país: Hoy quedan 14 pacientes sanados por Convit

Paulo Hernández, paciente del Hospital Cecilia Pimentel.
“Yo tenía piernas cuando me trajeron, pero me costaba caminar, por eso me trajeron en ambulancia, sentado. A veces me muero y vuelvo a vivir, porque a pesar de todo yo quiero vivir y estoy curado (…) después de todo lo que pasé no creo que viva algo peor”, reflexionó Hernández.

¿Qué pasará con el hospital cuando el último de los pacientes muera?, es una pregunta incómoda y difícil de responder para quienes allí hacen vida, pues no imaginan el futuro del lugar que ha albergado por casi tres décadas a quienes alguna vez fueron marginados.

Margarita Fernández tiene 20 años trabajando como enfermera en el Cecilia Pimentel. Ha lidiado con los pacientes y compartido fechas importantes, algunas tristes y otras felices, según ella misma explicó.

“Me ha ido muy bien aquí.  Hemos pasado Navidad y año nuevo juntos, nos reunimos, hacemos comida y cantamos. También pasamos necesidades, no hay ropa ni ambulancia, pero debemos superar las dificultades”, expresó Fernández, quien vive en Maracaibo.

Los directivos del centro asistencial han presentado propuestas a las autoridades regionales en materia de infraestructura y salud para la ejecución de un proyecto de reacondicionamiento del lugar para su posterior transformación en un hospital general.

“Desde hace varios años acá se ofrecen consultas a la comunidad, también tenemos un servicio de emergencia, pero queremos que este hospital sea referencia en el municipio y la entidad”, señaló Johanna Luzardo, su directora.

Durante el día más de 80 personas de los sectores aledaños son examinados por médicos en el área de psiquiatría, ginecología, dermatología, consulta prenatal y planificación familiar; por la noche, los 14 pacientes descansan en sus habitaciones y reflexionan sobre la oportunidad que les brinda la vida a diario de agradecer a su ángel, el doctor Jacinto Convit, por crear su antídoto bendito.



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lunes, 12 de mayo de 2014

Ha fallecido el Dr. Jacinto Convit

Jacinto Convit, "Héroe de la Salud Pública"

Caracas, Venezuela, edad 100


El Dr. Jacinto Convit falleció el 12 de Mayo de 2014, pocos meses antes de cumplir 101 años, en su casa en Caracas.

El Dr. Convit, a quien la Organización Panamericana de la Salud con sede en Washington DC designó "Héroe de la Salud Pública" en 2002, fue un especialista de renombre mundial en la lepra (enfermedad de Hansen) y enfermedades tropicales. Su trabajo en el Instituto de Biomedicina (modificado recientemente a la denominación Instituto de Biomedicina Dr. Jacinto Convit), que fundó en 1972, dio como resultado el desarrollo de un modelo experimental para la lepra. El trabajo en el desarrollo de una vacuna para la prevención y cura de la lepra, sirvió de base para la inmunoterapia de la leishmaniasis. Estas investigaciones llevaron a que en 1988, el Gobierno de Venezuela hiciera las gestiones para llevar su nominación al Premio Nobel de Medicina. El Dr. Convit fue Director del Centro de Colaboración de Referencia e Investigación de Detección Histológica y Clasificación de la Lepra de la Organización Mundial de la Salud. En 1987, España lo distinguió con el Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica por su dedicación e investigación sobre la prevención y tratamiento de la lepra, leishmaniasis, oncocercosis, micosis y otras enfermedades que afectan a América Latina. Entre los muchos honores y premios que le fueron conferidos por numerosos países, destaca la Orden de la Legión de Honor Nacional de Francia en el 2011.

La trayectoria del Dr. Convit transcurrió activamente por más de setenta y cinco años. En sus inicios, se sintió atraído por la investigación que lo llevó a estudiar las condiciones médicas de los pacientes en regiones remotas de Venezuela, accesibles únicamente a caballo y mula a través de los senderos de Los Andes, y posteriormente entre los pueblos indígenas de la selva amazónica y el Delta del Orinoco. Se esforzó para que los frutos de sus investigaciones aliviaran las vidas difíciles de las poblaciones afectadas por las enfermedades que entonces tenían poco o ningún tratamiento.

Reconoció la necesidad de establecer un centro de investigación en Venezuela dedicado a la investigación de patógenos tropicales y al desarrollo de tratamientos y prevención. A tal fin, buscó contactos internacionales y desarrolló su propio conocimiento científico a través de diversas asociaciones y obras. En 1962, ocupó la cátedra de Enfermedades Tropicales en la Universidad de Stanford (Palo Alto, California) como Profesor Invitado. Luego, ocupó un puesto similar durante un año en el Hospital Jackson Memorial de la Universidad de Miami (Florida).

De regreso a Caracas, fundó el Instituto de Biomedicina que atrajo a investigadores clínicos internacionales, médicos y científicos venezolanos. A lo largo de su vida profesional publicó más de 345 trabajos científicos, entre otros artículos, de los cuales su más reciente fue publicado en el 2013 a la edad de 100 años. En los últimos años de su carrera, el Dr. Convit se centró en emplear los mismos métodos sencillos que había utilizado en la inmunoterapia de la enfermedad de Hansen, para desarrollar una autovacuna para el tratamiento de algunos tipos de cáncer. Su obra perdura en parte gracias a los esfuerzos de la Fundación Jacinto Convit creada hace pocos años.

Durante varias décadas, el Dr. Convit fue galardonado decenas de veces. Aunque recibió muchos honores, era conocido por su modestia y su humildad en reconocer el trabajo realizado por otros en laboratorios alrededor del mundo. Colaboró con los investigadores del Instituto de Patología de las Fuerzas Armadas de EE.UU. en Washington, D.C. como también en universidades en los Estados Unidos, Europa y América Latina.

El Dr. Convit nació en La Pastora, Caracas, en 1913. Era hijo de españoles, su padre de Barcelona y su madre de las Islas Canarias. Obtuvo su título de Doctor en Ciencias Médicas de la Universidad Central de Venezuela en 1938 y fue Investigador Asociado de la Universidad de Columbia, Nueva York, en 1944-45 y la Case Western Reserve, Ohio, en 1945.

En 1946 se casó con Rafaela Marotta, de Caracas e italiana de origen, con quien tuvo cuatro hijos de los cuales viven Francisco Convit, empresario radicado en Caracas, el Dr. Rafael J. Convit, cirujano plástico en Washington D.C. y el Dr. Antonio Convit, profesor e investigador de la Universidad de Nueva York en la ciudad de Nueva York. Su hijo Oscar falleció en 1978 y su esposa en el año 2011. También viven su hermano René en Venezuela además de muchos nietos, bisnietos, sobrinos y sobrinas. Aún con más de 80 años, su esposa lo acompañaba y asistía en sus viajes de investigación para atender a los pacientes en zonas remotas.

Por décadas, participó regularmente en simposios internacionales alrededor del mundo, y fue especialmente activo en la Organización Panamericana de la Salud, afiliada a la Organización Mundial de la Salud, que lo nombró Héroe de la Salud Pública por su proyecto de vida durante la celebración del centenario de esa organización en el 2002. El Dr. Convit se convirtió en un héroe popular en Venezuela por su dedicación a los pobres desatendidos y pacientes con condiciones médicas desafiantes o temidas. Durante toda su carrera como médico, el Dr. Convit nunca cobró a sus pacientes. Fue invitado frecuentemente a ser el padrino de promoción de los graduandos en medicina en toda Venezuela. En estas ocasiones ofrecía un discurso a los médicos recién graduados, en el que siempre alentaba la investigación, el acceso universal a la atención médica, y la importancia de la buena alimentación y el ejercicio para la prevención de enfermedades.

"Los sentimientos de amor hacia el ser humano estimulan la vocación de servicio, que no es otra cosa que un profundo amor a la vida. La profesión médica no es una profesión para dedicarse a producir dinero. El que abraza esta profesión, tiene que tener un convencimiento profundo de que es un servidor público, en todo sentido" Jacinto Convit.

martes, 29 de abril de 2014

Edicion 478: El Dr. Jacinto Convit

leancyclemente@gmail.com


"Convit desarrolló su vacuna contra la lepra y se inicio una era muy brillante en la creatividad científica en donde las universidades, la industria petrolera, farmacéutica y metalúrgica contribuyeron a poner nuestro país en niveles muy envidiables en la contribución al avance tecnológico y científico



Cuando el venezolano Jacinto Convit fue postulado en 1988 al Premio Nobel de Medicina por descubrir la vacuna contra la lepra, sentimos que nuestro país se ubicaba en un lugar envidiable en la lucha contra las enfermedades endémicas, las cuales han sido lugar común en los países del “Tercer mundo”. 

Como no conozco los países del segundo y no me gustan las terminologías tradicionales para dividir el mundo, de acuerdo a criterios muy poco humanos (en vías de desarrollo. sub.-desarrollados, del primer mundo, etc.) Prefiero referirme a los países menos favorecidos del desarrollo. Voy a dejar este tema para otra ocasión y ceñirme a lo que en este momento nos angustia en todo el orbe. Es interesante ver que hay situaciones en las cuales no hay primer mundo, tercer mundo, países en vías de desarrollo o sub.-desarrollados, todos se ponen al lado de otro porque las bacterias, “Son una torre de Babel”.

Era la época en que a los enfermos de lepra los trataban casi de manera inhumana; los llevaban muchas veces encadenados y en contra de su voluntad, separándolos de sus familiares y allegados. Ese trato prevalecía desde tiempos milenarios, cuando el terror al contagio se propagaba en todas las poblaciones. Vale recordar que en la antigüedad, a los enfermos de lepra o presuntamente enfermos, les ataban una especie de campana o sonaja que marcaba su acercamiento. Recuerda el doctor Convit sobre la llegada de un paciente leproso, encadenado, custodiado por guardias armados a quienes les pidió que lo soltaran, pues no podría imaginar lo que era sentirse así. Inicia entonces su lucha no sólo contra la enfermedad sino contra el prejuicio.

La era de la Internet y las comunicaciones en tiempo real nos hacen sentir seguros en muchos aspectos que antes eran desconocidos por que el tiempo de llegada a nuestro conocimiento era tradicionalmente largo.

Será que hemos subestimado las enseñanzas de esos viejos maestros como el Dr. Convit que, por no tener la confianza que pueden inspirar los sistemas actuales, tomaban medidas extremas para asegurarse que una bacteria, por muy eliminada que se supiera, podría resurgir y no había que confiarse.

Le dejamos a los grandes laboratorios un problema que ellos no tenían en su presupuesto.
Venezuela fue, en la década de los cincuenta, líder en el avance científico gracias a la creación del IVIC con Humberto Fernández Moran-Villalobos, su reactor nuclear, y la presencia de eminentes científicos como Marcel Roche y Marcel Granier y de premios nobeles invitados que colaboraron en diversas áreas de la investigación. Convit desarrolló su vacuna contra la lepra y se inicio una era muy brillante en la creatividad científica en donde las universidades, la industria petrolera, farmacéutica y metalúrgica contribuyeron a poner nuestro país en niveles muy envidiables en la contribución al avance tecnológico y científico.

¿Por qué no tenemos una vacuna contra esta enfermedad?
La investigación a nivel de los grandes laboratorios para la consecución de vacunas para las enfermedades depende del valor de mercado del antivirus, por ejemplo, la vacuna contra el sida recibe más presupuesto que la vacuna contra la Influenza, las razones son obvias, entonces es allí donde los investigadores de la Influenza y otras endemias no publicitarias, que tienen años dedicados a esas bacterias deben recibir fondos de los gobiernos para compensar la relación costo/beneficio. A la larga ese dúo laboratorios/gobiernos logran más soluciones en el mismo término de tiempo.

Convit siempre tuvo el apoyo del Estado para sus estudios sobre la lepra.
Aquí tengo que hacer un paréntesis, el gran enemigo del investigador científico es el político inmediatista, que solo provee los presupuestos a los proyectos que estén enmarcados dentro de su tiempo de vida como ministro. Quisiera que aquellos funcionarios que tengan responsabilidad en el sector científico sepan que los países caminan sobre su tecnología la cual tiene un tiempo establecido por su única y particular naturaleza.

El doctor Convit ha obtenido numerosas condecoraciones y reconocimientos tanto nacionales como internacionales de gran relevancia, como el Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica el 10 de abril de 1987; el Premio Nacional de Medicina; el Premio Ciencia y Tecnología de México, y los Premios Panamericanos Soopr y Horowitz; además del Título de Doctor Honoris Causa de varias universidades.

Ahora desarrolla una vacuna contra el cáncer de seno, colon y estómago
El Instituto de Biomedicina de la Universidad Central de Venezuela, fundado y dirigido por el Dr. Jacinto Convit, después de tres años de investigaciones con inmunoterapia en pacientes con riesgos oncológicos, confirmó resultados positivos para la cura del cáncer de seno, estómago, colon y cerebro. La vacuna será suministrada de forma gratuita en el Hospital Vargas luego que culmine el proceso de comprobación y efectividad.

De acuerdo a lo explicado por el Dr. Convit, la vacuna se encuentra compuesta por células mutantes del paciente, las cuales poseen varios tipos de células. Para el científico venezolano, “la mutación es la que provoca la recaída más adelante en el paciente, al combinar un gramo de células cancerígenas. El paciente desarrolla una mejoría en su propio organismo por la producción de anticuerpos que destruyen las células cancerígenas”.

Las células tumorales se combinan con el producto conocido como BCG, que ha sido ampliamente utilizado en la lucha contra la tuberculosis y la lepra durante varias décadas, así como también en cáncer de vejiga y como coadyuvante en la inmunoterapia de la Leishmaniasis. A la fórmula se agrega la acción de la formalina, componente usado en estudios realizados por un grupo de investigadores en Estados Unidos contra el ántrax.
Con el debido consentimiento, informado y firmado por 23 pacientes con cáncer en el colon, estómago y seno, a quienes se les aplicó un modelo experimental de inmunoterapia, la evolución confirmó resultados alentadores

Gracias a Dios, actualmente el Dr. Convit nos acompaña, en el descanso del guerrero, pero con el reconocimiento, la enseñanza y la ilusión de que tengamos multiplicado su obra en estos asistidos tiempos. Haber creado el Instituto de Biomedicina antiguo instituto de Nacional de Dermatología, el que dirige desde su fundación, donde existen tres postgrados universitarios: Dermatología, Dermatopatología y Microbiología Médica; una Maestría en Epidemiología Tropical, y donde funcionan veintidós laboratorios de investigación, además de la consulta dermatológica que atiende aproximadamente 4.000 pacientes mensuales, es un reto que cumplió.

El Dr. Convit crea la escuela para que las nuevas generaciones hubiesen descubierto la vacuna para el paludismo, el dengue, la amibiasis, el tétano, etc.

Ante esta emergencia, el Estado tiene una labor bien compleja y de alta responsabilidad porque debe educar la información mediática y programar su plan de emergencia. Paralelamente tiene que crear una diligencia que sea preventiva, efectiva con los posibles infectados y educativos para evitar la propagación.

Si yo tuviese esa gran responsabilidad no dudaría en consultarle al Dr. Convit sobre las medidas sanitarias que deba adoptar el Estado en estos momentos de emergencia. 

Venezuela debería apoyar su nominación al premio Nobel de Medicina, cuyo trabajo está por encima de varios acreedores que tuvieron mejor apoyo circunstancial, en su momento.
Me pregunto como el Dr. Convit logró ese descubrimiento con tantas limitaciones y en este momento no hemos logrado lo mismo en enfermedades similares con mil veces mayor apoyo tecnológico.